Tu primer Bonsái

Antes de iniciarte en el mundo del bonsái, deberías tener nociones básicas sobre su cultivo si no quieres que muera en pocas semanas, cosa que ocurre con frecuencia en principiantes por desgracia. Teniendo en cuenta algunas directrices básicas podrás disfrutar de tus ejemplares sin problemas.

 

UBICACIÓN

Si tu intención es disfrutar de tu bonsái en una terraza, balcón o jardín al aire libre debemos optar por especies autóctonas de vuestra zona, adaptadas a nuestro clima. Los olivos, pinos, juníperos, granados, manzanos... suelen ser los mejores candidatos (especialmente en clima mediterráneo).

Agradecen el sol directo y también podrían vivir a semi sombra, pero nunca en el interior de una casa. Las mallas de sombreo son ideales para crear zonas donde entra la luz, pero evita que el sustrato se seque con gran facilidad, especialmente en estaciones calurosas es recomendable en algunas especies.

Por otro lado, si quieres ubicarlo en el interior de tu vivienda, debes encontrar un lugar ventilado y con mucha luz solar, no vale con un poco de claridad. Si la luz es insuficiente tendrás problemas tarde o temprano, ya que los nuevos brotes serán largos y débiles, el bonsái no tendrá vigor ninguno en esas condiciones y su aspecto dejará mucho que desear.

Debemos saber que en la naturaleza no existen árboles de interior como tal, pero si hay árboles tropicales que viven en condiciones de alta humedad ambiental, semisombra (bajo la copa de otros árboles) y con altas temperaturas. 

Por lo tanto, podríamos llegar a simular unas condiciones similares en algún lugar de nuestro hogar, siempre lejos de fuentes de calor artificial (estufas, chimeneas, aire acondicionado, etc) y muy cerca de un gran ventanal.

Podemos conseguir una humedad ambiental más alta aplicando pulverizaciones vía foliar a nuestro árbol.

Aunque pueden adaptarse a las condiciones de interior, está lejos de ser el entorno ideal. En clima mediterráneo pueden estar en exterior todo el año. Por precaución, nosotros los protegemos en noches puntuales especialmente frías.

Bonsáis de origen tropical: Ficus, Sageretia, Carmona, Cuphea, Zanthoxylum, etc.

Una vez hemos escogido una especie que se adapte a nuestros gustos y condiciones ambientales debemos centrar nuestra atención en el riego, la luz solar y el agua de riego serán los pilares fundamentales para la salud de nuestro árbol.

 

 

RIEGO

Debemos regar abundantemente hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje, que todo el sustrato quede bien empapado. No volveremos a regar hasta que el sustrato esté parcialmente seco.

No debemos dejar secar por completo el sustrato entre riego y riego, pero tampoco debemos regar sobre mojado. Ya que de esta forma corremos el riesgo de que proliferen hongos y nuestras raíces se pudran.

La mayoría de especies se pueden regar con agua del grifo sin problemas, los arces y las azaleas es conveniente regarlos con agua de osmosis, ya que son sensibles al exceso de cal.

Haciendo click aquí podrás profundizar sobre el riego.

 

ABONADO

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es el aporte de abono, una dosis de abono sólido orgánico asegurará que tiene los nutrientes necesarios (nitrógeno, fosforo y potasio) para cumplir las funciones de crecimiento y floración, con este tipo de abonos es muy difícil sobre fertilizar por lo que es ideal para principiantes.

 

 

En primavera y otoño el abonado debe ser prácticamente constante, en invierno y verano prácticamente se puede prescindir del ya que los árboles se encuentran bastante parados.

Los árboles tropicales si agradecen ser abonados en temporadas de altas temperaturas, ya que es cuando más activos se encuentran.

Si optamos por usar un abono líquido, debemos no excedernos con la dosis. Ya que es habitual sobre fertilizar los árboles con los problemas que ello conlleva. Un exceso de nutrientes puede llegar a ser igual de problemático que una carencia de los mismos.

La ventaja del abono liquido es que debido a su gran biodisponibilidad es absorbido por las raíces rápidamente, por lo que si tenemos una carencia será solucionada a toda velocidad.

En cambio, el abono sólido pasa por un proceso hasta que es absorbido por el árbol.

 

PINZADO Y PODA

Los bonsáis por normal general se pueden pinzar durante todo el año para mantener la forma deseada. Son podas suaves que se realizan a las ramas que sobre salen de la estructura / diseño.

Por otro lado, una poda más fuerte en la que se desea eliminar ramas más gruesas es conveniente hacerlo a finales de invierno antes de la brotación primaveral.

 

 

TRASPLANTE

 Deberemos realizarlo cuando veamos que el sustrato está agotado (muchas raíces y poca tierra).  Esto puede ocurrir cada 2 o 3 años depende de la especie y de las condiciones.

Otro síntoma de que necesita un trasplante puede ser un árbol con poco vigor en las brotaciones primaverales.

El trasplante es conveniente hacerlo por normal general a finales de invierno antes de la brotación primaveral, en especies tropicales se realiza en primavera / verano.

Para trasplantar nuestro bonsái deberemos sacar el bonsái de la maceta y dejar libre de tierra las raíces, desenredando y limpiando bien con un kumade / tenedor.

Una vez estén las raíces desnudas podemos hacer una pequeña poda de ramas pivotantes/dominantes, para conseguir un nebari radial y raíces finas.

Según el tamaño del tronco y raíces debemos escoger la maceta, podemos mantener el tamaño anterior si el árbol nos lo permite. En otras ocasiones prácticamente nos obliga a pasar a una maceta de mayor tamaño.

En este post hablamos específicamente sobre el trasplante.

Podemos usar sustrato japonés: akadama y kiryu 70/30%, en la mayoría de árboles da buen resultado.

También es una opción viable usar sustrato universal mezclado con akadama y en algunas especies 100% akadama como en los olivos.

Si quieres profundizar sobre los distintos sustratos puede interesarte este artículo.

 

PROBLEMAS QUE TE PUEDES ENCONTRAR

 

-Hojas caídas, mirando hacía abajo con un aspecto triste. Esto es síntoma de que ha tenido falta de agua en algún momento. Se soluciona regando abundantemente de la forma tradicional, en casos extremos podemos usar el riego por inmersión.

El árbol debería volver a su estado normal en pocas horas.

 

-Amarillean las hojas de tu bonsái, puede ser falta de nitrógeno o de luz solar. Si tu árbol es una especie de hoja caduca es un proceso normal en otoño e invierno. Se soluciona aplicando abono alto en nitrógeno.

 

-Puntos, líneas o mordiscos en tus hojas, suelen ser producidas por insectos. La solución es aplicar insecticida polivalente.

 

-Clorosis férrica: Falta de hierro cuando se visualizan los nervios de nuestras hojas en color más claro. Se puede solucionar aplicando quelato de hierro diluido en agua en la dosis que recomiende el fabricante.

 

-Manchas en nuestras hojas: Pueden ser producidas por hongos. Será conveniente mejorar la ventilación, regular el riego y aplicar fungicida. Existen fungicidas polivalentes efectivos contra la mayoría de hongos. Se pueden aplicar vía foliar o directamente a las raíces a través del agua de riego.

 

 -Demasiada distancia internodal y hojas flácidas: En la mayoría de ocasiones, es falta de luz solar, típico síntoma de árboles en condiciones sombrías. Se soluciona cambiando el bonsái de ubicación y podando para que retroceda la brotación volviendo a conseguir un aspecto compacto.

 

-Podredumbre radicular: Es habitual en bonsáis con sustratos que drenan mal. En este post te damos la solución.

 

Con estos datos deberíamos ser capaces de que nuestros primeros bonsáis salgan adelante con salud y sin problemas.

 

 

 Bonsáis La Selva

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