Abonado: cómo abonar tus bonsáis.

En esta ocasión hablaremos sobre el abonado, una parte importante del cultivo en todas las plantas que viven en maceta.

En estas condiciones el alimento es limitado y las raíces no tienen la opción de ir en busca de nutrientes como lo harían en la naturaleza. En nuestro caso las macetas que usamos para bonsái son especialmente pequeñas y si no realizamos un abonado periódico los problemas llegarán a corto plazo.

Por lo tanto si queremos mantener una salud óptima y un crecimiento vigoroso debemos aportar  nitrógeno (N), fosforo (P) y potasio (K) (macroelementos primarios) y otros microelementos como hierro, cobre, zinc, etc.

En el mercado tenemos gran variedad de abonos, desaconsejamos el abono líquido químico por la gran facilidad que hay para sobrefertilizar en macetas pequeñas.

En nuestro caso optamos por abono solido orgánico, por comodidad y eficiencia.  Tienen la ventaja de que se colocan sobre el sustrato y fermenta lentamente, descomponiéndose conforme riegas.

De esta forma el árbol dispone de los nutrientes de forma paulatina. Son abonos de liberación lenta y cubre todas las necesidades del Bonsai, evitando caer en el típico error de fertilizar de más pudiendo acabar con el ejemplar si dosificamos mal la mezcla.

El abono líquido puede ser una buena opción para cultivadores experimentados y tiene la ventaja de ser de absorción prácticamente inmediata y no generar olores desagradables, como si puede hacerlo el abono orgánico cuando comienza su descomposición.

Los pájaros tienden a picotear y tirar de las macetas el abono orgánico en busca de las lombrices que pueden crearse debajo, existen unas capsulas para proteger el abono y evitar este problema.

El abono se recomienda colocarlo en el exterior de la maceta para que las raíces tiendan a desarrollar un crecimiento en forma radial, formando un buen nebari.

Muchos cultivadores optan por aportar humus de lombriz, es una opción válida pero tiende a empeorar el drenaje del sustrato considerablemente, debemos evitar este problema usando bajas dosis y un sustrato especialmente drenante.

El momento en el que el árbol necesita un aporte extra de nutrientes es cuando la sabia tiene mayor actividad y detectamos que el árbol empieza a brotar: primavera y otoño por norma general, en invierno podemos prescindir del abonado en la mayoría de especies. Ya que entran en estado de reposo y reducen las necesidades nutricionales considerablemente. En verano cuando el calor es extremo, también podemos prescindir del abono.

En el caso de los olmos chinos se recomienda abonar todo el año, de esta forma conseguiremos formar una ramificación fina con menor distancia internodal.

En ejemplares cultivados en Akadama el abonado es de vital importancia ya que el sustrato no contiene nutrientes, debemos aportarlos nosotros mediante de manera exógena.

 

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